Si sigues la riera y te alejas del mar, el pueblo se abre por caminos estrechos y plazas amplias y los vecinos en los balcones, las fachadas con garruchas y la historia en los adoquines. A menudo, los mejores descubrimientos los hacemos sin querer. Escogiendo otro camino, probando otra ruta. La esencia está en lo que se vive y el barrio de La Vila está lleno de vida.

Si sigues la riera y te alejas del mar, el pueblo se abre por caminos estrechos y plazas amplias y los vecinos en los balcones, las fachadas con garruchas y la historia en los adoquines. A menudo, los mejores descubrimientos los hacemos sin querer. Escogiendo otro camino, probando otra ruta. La esencia está en lo que se vive y el barrio de La Vila está lleno de vida.

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el barrio
antiguo

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La Vila

Esa sensación que tenemos al cerrar los ojos cuando tomamos el sol es el punto de partida de todo lo demás. Porque el verano empieza un poco cuando cierras los ojos y sientes el sol, y no importa cuando sea, porque la sensación nos transporta a aquel momento, es como si pudiésemos sentir la brisa marina y el sonido de las olas.

Esa sensación que tenemos al cerrar los ojos cuando tomamos el sol es el punto de partida de todo lo demás. Porque el verano empieza un poco cuando cierras los ojos y sientes el sol, y no importa cuando sea, porque la sensación nos transporta a aquel momento, es como si pudiésemos sentir la brisa marina y el sonido de las olas.

El verano
puede ser
ahora

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Clima

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Anochece en Cambrils y, mientras reseguimos el paseo, vemos las barcas llegando al puerto. Hay cosas que no cambian, a pesar del paso del tiempo, y estas son justamente las que nos identifican. Levantarnos temprano, querer el mar, trabajar duro, disfrutar de los días de brisa y saber siempre encontrar el camino de vuelta a casa. Y volver con el sol en las mejillas, las manos encendidas y la sal en las pestañas.

Anochece en Cambrils y, mientras reseguimos el paseo, vemos las barcas llegando al puerto. Hay cosas que no cambian, a pesar del paso del tiempo, y estas son justamente las que nos identifican. Levantarnos temprano, querer el mar, trabajar duro, disfrutar de los días de brisa y saber siempre encontrar el camino de vuelta a casa. Y volver con el sol en las mejillas, las manos encendidas y la sal en las pestañas.

Cosas
que no cambian
nunca

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Llegada de las barcas

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Todo lo que tenemos es tiempo. Lo que hacemos con él y con quien lo compartimos da sentido a todo lo demás. Por eso, aprovechémoslo. Nada será nunca más como es hoy; nuestros hijos crecerán, viviremos de otra manera, puede que incluso tengamos más faena, pero ahora y aquí, el lugar en el que estamos y el día en el que vivimos es nuestro. Vivámoslo, hagamos justamente aquello que queramos hacer y sólo eso, nos lo merecemos. Vivámoslo ahora y recordémoslo siempre. Todo es ahora y con quién.

Todo lo que tenemos es tiempo. Lo que hacemos con él y con quien lo compartimos da sentido a todo lo demás. Por eso, aprovechémoslo. Nada será nunca más como es hoy; nuestros hijos crecerán, viviremos de otra manera, puede que incluso tengamos más faena, pero ahora y aquí, el lugar en el que estamos y el día en el que vivimos es nuestro. Vivámoslo, hagamos justamente aquello que queramos hacer y sólo eso, nos lo merecemos. Vivámoslo ahora y recordémoslo siempre. Todo es ahora y con quién.

Tiempo
para
nosotros

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Familia

Que una cosa nos lleve a otra, que sea fácil. Coger la bici y subir bien arriba, cambiar de paisaje. Que podamos compartir la excursión, pedalear hasta la playa y reseguir toda la costa, que acabemos bañándonos, teniéndolo todo cerca. Que todo vaya sobre rodado.

Que una cosa nos lleve a otra, que sea fácil. Coger la bici y subir bien arriba, cambiar de paisaje. Que podamos compartir la excursión, pedalear hasta la playa y reseguir toda la costa, que acabemos bañándonos, teniéndolo todo cerca. Que todo vaya sobre rodado.

Que todo
vaya
rodado

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Deportes

El mar nos llama y, lejos de temerlo, nos abandonamos a él. Nos gusta pilotar los barcos, navegar y rehacer caminos sobre el mar. Ser conscientes del destino y del viaje, escoger el rumbo y no dejar que decida el viento. Hacerlo a nuestra manera, capitaneando la vida y tomando nuestras propias decisiones. El mar nos libera.

El mar nos llama y, lejos de temerlo, nos abandonamos a él. Nos gusta pilotar los barcos, navegar y rehacer caminos sobre el mar. Ser conscientes del destino y del viaje, escoger el rumbo y no dejar que decida el viento. Hacerlo a nuestra manera, capitaneando la vida y tomando nuestras propias decisiones. El mar nos libera.

El mar
que
vivimos

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El mar que vivimos

Somos así, no hacemos las cosas a medias y no podemos esperarnos a la hora de comer para juntarnos. Paseamos y nos sentamos en la mesa. Brindamos y nos explicamos historias. Dilatamos el momento y no necesitamos etiquetarlo y así el vermut se convierte en comida y la comida en sobremesa.

Somos así, no hacemos las cosas a medias y no podemos esperarnos a la hora de comer para juntarnos. Paseamos y nos sentamos en la mesa. Brindamos y nos explicamos historias. Dilatamos el momento y no necesitamos etiquetarlo y así el vermut se convierte en comida y la comida en sobremesa.

Disfrutar
en la
mesa

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Gastronomía

Quizá es por el sonido del romper de las olas en la orilla, quizá son las aves o las voces de los bañistas saliendo del agua, pero no hay nada que nos relaje más que estirarnos en la arena de la playa, notar el sol en la piel, la arena entre los dedos de los pies y zambullirnos en el mar y flotar. Es como si tuviera que ir siempre así de bien.

Quizá es por el sonido del romper de las olas en la orilla, quizá son las aves o las voces de los bañistas saliendo del agua, pero no hay nada que nos relaje más que estirarnos en la arena de la playa, notar el sol en la piel, la arena entre los dedos de los pies y zambullirnos en el mar y flotar. Es como si tuviera que ir siempre así de bien.

¿Qué tiene
la playa?

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Playas

Las palabras solo serían letras ordenadas si no tuviesen significado y éste lo ponemos nosotros. A veces el significado es tan fuerte que es como si no pudiésemos desprendernos de él, y llevar aquel collar en el cuello nos transporta al verano, o ver la libreta o la postal en la nevera … son todo aquello que un día fuimos. Verlo lo hace presente, podemos volver siempre que queramos.

Las palabras solo serían letras ordenadas si no tuviesen significado y éste lo ponemos nosotros. A veces el significado es tan fuerte que es como si no pudiésemos desprendernos de él, y llevar aquel collar en el cuello nos transporta al verano, o ver la libreta o la postal en la nevera … son todo aquello que un día fuimos. Verlo lo hace presente, podemos volver siempre que queramos.

Para volver
siempre que
queramos

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